Este domingo 29 de enero celebramos el XXII aniversario de la dedicación a Dios de nuestro templo parroquial. Normalmente se dedican o consagran los templos el día de su inauguración. No fue así en caso de nuestra parroquia ya que cuando se inauguró, el entonces obispo de Mallorca Don Jesús Enciso, acababa de fallecer.
Por este motivo nuestro templo fue sólo bendecido por el Vicario Capitular Don Francisco Payeras el 7 de marzo del de 1965. El día 28 de enero de 1990 (25 años después de la bendición) fue consagrado por, el entonces obispo de Mallorca, Don Teodoro Úbeda de feliz memoria.
¿Qué sentido tiene la dedicación de un edificio a Dios?
El edificio material nace de una necesidad práctica. La comunidad cristiana, para poder reunirse en asamblea litúrgica necesita de una casa donde reunirse para alabar a Dios y celebrar los misterios de la fe, proclamar la Palabra de Dios, celebrar los sacramentos servir a la comunidad, a todas las personas que se acercan a ella, en especial atender a la gente mas necesitada.
Cuando se acaba la construcción, de una iglesia normalmente el mismo día que se inaugura (no fue así el caso de nuestra parroquia) se dedica a Dios nuestro Señor y se le hace ofrenda de aquella obra construida por manos humanas, pidiéndole que su presencia llene aquel espacio, que así ha empezado a ser un espacio separado de lo profano para convertirse en lugar sagrado donde Dios pueda encontrarse con las personas y sea sobretodo, imagen del templo espiritual hecho de piedras vivas, obra de Dios, donde habita el Espíritu Santo.
El templo material es signo del templo vivo que somos todos los bautizados por eso en la liturgia de la dedicación, a semejanza de los cristianos que por el bautismo y la confirmación somos ungidos con el santo crisma, el templo material es también ungido para expresar su dedicación al culto divino y al servicio del pueblo cristiano.
¿Dónde fue ungido nuestro templo? En las cruces de hierro forjado colocadas en las columnas que las sostienen.
El templo es signo de la presencia de Dios en medio de su iglesia, pero Dios se hace presente mas que en las piedras, en cada uno/a de nosotros “Dios hará de vosotros, como de piedras vivas, un templo espiritual, un sacerdocio santo que por medio de Jesucristo ofrezca sacrificios espirituales agradables a Dios” (1 Pedro 2, 5)
Y por último el templo y, sobretodo la comunidad en el reunida, es sigo de La Jerusalén Celeste hacia la que todos peregrinamos guiados por la fe. En las celebraciones litúrgicas, especialmente en la celebración de la eucaristía, nuestras voces se unen a las de La Virgen María y a la de los ángeles i santos y en especial a la de nuestro especial intercesor San Francisco de Paula, en alabanza al Dios tres veces santo.
Vuestro párroco
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