A pesar de las dificultades del tiempo y con la fe de que Dios nos acompañó a lo largo de todo el camino, subir hasta el Santuario de la "Mare de Déu de Lluc" ha sido una experiència profunda de oración intensa que nos ayuda a prepararnos hacia la Pascua.
El via crucis ha tenido una doble significación especial: por una parte ha sido el viacrucis del 50 aniversario de nuestra comunidad. Y por otra, todas las estaciones han estado enfocadas hacia la figura de la Virgen, María que contempla desde su interior la pasión de su Hijo. Todo ello con motivo de los 125 años de la coronación de la "Mare de Déu de Lluc"
El Via crucis tuvo momentos especiales: al llegar al punto más alto del recorrido, y antes de emprender la bajada hacia el Santuario, mientras rezábamos juntos una estación, el sol aparece encima de nosotros abriéndose un hueco entre las nubes de lluvia que hasta el momento no cesó de caer. Dios se hacia presente como si nos dijera....CONFIAD....estoy con vosotros.
Otro momento especial fué cuando al reorrer el final del camino, ya entrando en los jardines junto a la demás gente que encontramos en Lluc, al pasar entre multitudes y ruidos, nuestro silencio y recogimiento se hace más intenso, un silenció que seguro interrogó a más de uno.
La comunidad de la Iglesia sueca participó un año más de este via crucis. Un nuevo paso en nuestro camino ecuménico.
Y la entrada a la Basílica cantando con fuerza el "Victoria, tú reinarás" conmovió a muchos y hizo que otros peregrinos se sumaran a nuestra adoración de la cruz.
Al finalizar, cantamos la "Salve Regina" como agradecimiento a la "moreneta" de todo el camino recorrido y del largo camino de estos 50 años partiendo el pan